LOS VALORES DEL RUGBY QUE VAMOS A APRENDER

El Rugby es, desde el punto de vista educativo y lúdico, un deporte ideal para plantearlo como alternativa extraescolar a los niños valencianos. Entre los valores que pretendemos difundir y que se trabajarán con los niños están los siguientes:

 

✓  Trabajo colectivo. El equipo es lo primero.

En un deporte en el que se enfrentan quince contra quince, el valor del colectivo adquiere una importancia muy significativa. Para un jugador de Rugby, sus compañeros de equipo son casi una extensión de su familia. Junto a ellos pelea para ganar –y defender– cada centímetro del terreno de juego, algo esencial en una disciplina en la que las individualidades rara vez resultan decisivas.

  Todos los perfiles cuentan, todos suman.

El Rugby es uno de los pocos deportes que se adaptan a personas de muy diferentes condiciones. Están los altos (alas o flankers), los rápidos (zagueros o fullbacks), los gordos (delanteros), los habilidosos (medio scrum)… Se trata de aprovechar al máximo las diferentes características de los jugadores y acomodarlas a las necesidades específicas de cada puesto. Al complementarse, las distintas habilidades individuales benefician al colectivo.

  Disciplina y respeto por las reglas.

Cualquier jugador de Rugby sabe que las normas no están ahí para servir de decoración. Quien no respete con total pulcritud las reglas no tiene cabida en este deporte. En el Rugby no hay espacio para fingir un golpe. Tampoco se intenta engañar al árbitro, cuya autoridad nunca se cuestiona.

  El tercer tiempo.

Los conflictos, las disensiones, forman parte intrínseca de cualquier trabajo en equipo, especialmente en un ambiente rudo como puede ser un campo de Rugby. Saber lidiar con estas situaciones es fundamental. En un deporte de contacto como este, es esencial liberar las tensiones acumuladas durante la batalla. Para ello existe el tercer tiempo, toda una institución de la que este deporte puede sentirse orgulloso. Terminado el partido, tras disputar los dos tiempos, los jugadores de ambos equipos, junto con los árbitros y los entrenadores, ‘disputan’ la última parte del encuentro…. El tercer tiempo es todo un ritual para quienes forman parte de la familia del Rugby, y un ejemplo más sobre limpieza y nobleza de este deporte, en el que además las aficiones ‘rivales’ comparten espacio en las gradas sin ningún inconveniente.

  “Al Rugby se juega con el corazón”.

En el Rugby más amateur, tomar parte de un simple entrenamiento puede conllevar un esfuerzo personal enorme, ya que se trata de una actividad deportiva muy intensa que, tal vez, llega después de toda una jornada de estudio… conlleva siempre un esfuerzo extra, que siempre será más fácil de afrontar si “se juega con el corazón”.